Los pueblos indígenas de Colombia avanzan en la consolidación del Sistema Indígena de Salud Propio e Intercultural – SISPI, reafirmando su derecho a una salud con enfoque ancestral y comunitario.
Durante el Encuentro Nacional en Bogotá, se presentaron avances técnicos, normativos y políticos en cuatro líneas estratégicas.
Este proceso es fundamental para garantizar autonomía, cuidado colectivo y reconocimiento institucional desde la cosmovisión de los pueblos.

LINEA 1: PLAN DE CUIDADO PARA LA VIDA COLECTIVA DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS (PCVCPI)

El PCVCPI es una herramienta fundamental que establece las directrices para la formulación, concertación y ejecución de intervenciones colectivas de salud pública dirigidas a los pueblos indígenas. Su propósito es transitar hacia la implementación del SISPI, reconociendo los saberes y prácticas ancestrales como base para una salud con enfoque intercultural.

Entre sus objetivos principales están la articulación con el Plan de Intervenciones Colectivas (PIC), la integración de acciones propias y del sistema general de salud, y el reconocimiento del derecho a la salud desde la cosmovisión, derecho mayor y autonomía de los pueblos indígenas. Su base normativa incluye la Constitución Nacional, el Convenio 169 de la OIT, la Declaración de la ONU sobre Pueblos Indígenas y el Decreto Ley 0480 de 2025.

El documento enfatiza principios como la interpretación cultural, la autodeterminación, la complementariedad, y establece responsabilidades claras para los entes territoriales, desde la incorporación del PCVCPI en el Plan Territorial de Salud hasta la contratación preferente con IPSI y sabedores tradicionales. Su financiación se apoya en el Sistema General de Participaciones y otros recursos concertados. Incluye además un anexo técnico que diagnostica la situación en salud de los pueblos indígenas, sentando bases para una política de salud más inclusiva, integral y con enfoque diferencial.

LINEA 2: ESTRUCTURAS PROPIAS E INTERCULTURALES

Esta línea busca consolidar la arquitectura institucional del SISPI mediante la creación y reglamentación de estructuras de salud con pertinencia cultural, legitimidad territorial y base jurídica sólida. Se reconocen las EPSI, IPSI y demás instituciones creadas por los pueblos para garantizar el cuidado de la vida según su cosmovisión.

El documento define componentes como Consejos de Sabedores, Escuelas de Formación, dotación, infraestructura adecuada, sistemas de información, y talento humano diferencial. Las infraestructuras deben responder a criterios de sostenibilidad, armonía con la Madre Tierra, e integrar espacios simbólicos y rituales con medicina ancestral y biomedicina.

Se identifican barreras estructurales como la falta de enfoque intercultural en el sistema general de salud, las dificultades geográficas, y las diferencias lingüísticas. La propuesta normativa plantea principios de progresividad, voluntariedad y no imposición, permitiendo que cada territorio avance a su ritmo y según sus condiciones.

En conclusión, esta línea aporta herramientas jurídicas y técnicas para que el SISPI se materialice desde la autonomía, asegurando estructuras de salud justas, pertinentes y adaptadas a la diversidad étnica del país.

LINEA 3: INSPECCIÓN, VIGILANCIA Y CONTROL INTERCULTURAL (IVC)

La tercera línea desarrolla un marco normativo y operativo para ejercer la IVC desde una perspectiva intercultural, articulando el Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS) con el SISPI, sin vulnerar la autonomía de los pueblos indígenas.

El documento distingue dos dimensiones del control: el intercultural (artículo 66 del Decreto 0480), que debe ser concertado con Supersalud y Minsalud; y el control propio (artículo 67), ejercido exclusivamente por los pueblos desde su derecho mayor, sin intervención estatal.

Incluye herramientas como protocolos de IVC, mandatos territoriales, auditorías participativas, indicadores ISOPI y el sistema InfoSISPI. Su aplicación debe ser progresiva y diferenciada, adaptándose a los contextos culturales y geográficos de cada pueblo.

El rol del Estado es acompañar técnicamente, no imponer. Las sanciones deben ser el último recurso, precedidas de procesos de mejora y concertación. Esta línea representa un avance significativo hacia una regulación en salud intercultural, legítima y eficaz.

LINEA 4: LINEAMIENTOS PARA LA CERTIFICACIÓN Y AVAL DE MODELOS DE SALUD INDÍGENA

Este documento técnico establece rutas y criterios para certificar modelos de salud propios, reconociendo su legitimidad política, cultural y jurídica dentro del SISPI. Es una condición esencial para su operatividad, acceso a recursos y articulación con el sistema nacional.

Se definen dos rutas: una para territorios con modelos completos y otra para aquellos en proceso de estructuración, permitiendo acompañamiento progresivo. Los requisitos mínimos incluyen: documento de acción en salud, listado de cuidadores tradicionales, estructura de gobierno, e indicadores propios.

El proceso enfatiza la participación comunitaria, con metodologías como talleres, encuentros interculturales y comités locales. La infraestructura de salud debe entenderse como territorio simbólico, y construirse en armonía con el entorno y la espiritualidad.

Este instrumento consolida la base normativa y técnica para implementar el SISPI, respetando el pluralismo jurídico, la autonomía territorial y los sistemas de conocimiento ancestral. Representa un paso clave hacia un sistema de salud propio, inclusivo y con enfoque de Buen Vivir.