Awá
Población: 44.516
Ubicación: Nariño y Putumayo
Lengua: Wapit
También conocidos como gente de montaña y de selva, habitan en las zonas húmedas y boscosas del departamento de Nariño en los municipios Ricaurte, Mallama, Barbacoas y Tumaco. De igual manera una pequeña minoría de los Awá se encuentra en el municipio de Villagarzón, departamento del Putumayo. Según el DANE 2018, 44.516 se autoreconocen como indígenas de la etnia Awá, de los cuales 22.853 son hombres y 21.663 son mujeres. La población se concentra principalmente en el departamento de Nariño en un 87,6% y Putumayo con el 11,6%.
Su localización en uno de los ejes de comunicación entre el litoral y la meseta andina, ha permitido la conformación de su territorio, el cual se ha visto afectado por los auges mineros, las guerras civiles, los procesos de colonización ganadera, maderera y de cultivos ilícitos, además de las grandes obras de infraestructura; hecho que agudizó la migración de muchos indígenas Awá hacia los años setenta.
Su lengua nativa es la Wapit, perteneciente a la familia lingüística Barbacoa. Según investigaciones, existen 10.000 hablantes en las zonas de Colombia y 3.500 en Ecuador. Actualmente se estima que el pueblo Awá, se estima que solo el 60% de los habitantes hablan Wapit; el otro 40% perdió su lengua.
Los Awá viven en casas conocidas como yal, elaboradas a base de madera y su estructura organizativa obedece a la Autoridad Tradicional del Cabildo cuyos cargos principales son: el jefe de la tribu, el Chamán o médico de la población y el Taita o pensador, considerado como la persona más sabia de la comunidad.
Su espiritualidad está ligada a la figura del chamán, personaje que acompaña espiritualmente a la comunidad y su cosmovisión habla de la existencia de cuatro mundos que están estrechamente relacionados. El primero está habitado por los seres más pequeños, en el segundo está la gente y en el tercero se encuentran los muertos y los espíritus. Por último, está el mundo del creador, controlando a los tres mundos que están por debajo. Además tienen una fuerte creencia en el mundo mágico hacia seres sobrenaturales como el chantún, el hojarasquín, el duende y el cocopollo. Uno de los rituales más importantes para los Awá es la fiesta de el Pendón la cual se celebra cada año, el 6 de agosto en el resguardo indígena Awá de El Hojal-La Turbia. Días después, y con muy pocas variantes, la misma fiesta es llevada a cabo en la comunidades de Calbí y Alto Palay, donde se reúnen indígenas de diferentes resguardos para ofrendar las cosechas producto de su trabajo, en una misa católica acompañada de una celebración con tradiciones indígenas como la música de marimba, que está hecha de palma, guadua, cuero de venado y majagua; con chicha, y el chapil, conocido como el aguardiente de caña.
Otra de las ceremonias significativas de la comunidad es la conmemoración de los muertos, este ritual consiste en traer al muerto simbólicamente del lugar donde se encuentra enterrado a la mesa, para compartir la comida que más le gustaba al difunto, acompañado de un baile que dura hasta el amanecer.
A su vez, dentro de sus ritos se destaca el ritual del Chutún una especie de resfriado y dolor de cabeza, que se desarrolla según los Awá si una persona come una fruta que ha caído en horas de la tarde. Dentro de este ritual se cura al enfermo con el uso de plantas medicinales como el chivo y el diente de león. Durante tres días, los curanderos tratan a los pacientes, y al final se celebra un acto de purificación en el río mientras que la comunidad se reúne y baila para pisar y alejar el Chutún.
Su vestimenta tradicional es muy importante, según investigaciones las mujeres Awá confeccionan sus ropas con elementos naturales, como la fibra de árboles encontrada en la zona. sus antepasados sólo cubrían sus partes intimas, pero con la llegada de la colonización comenzaron a utilizar ropa; las mujeres utilizan vestidos largos y coloridos, adornando su cuello con el uso de collares de colores y pintan su rostro con figuras propias como rayas, puntos en la frente, mentón o sus mejillas.
Antiguamente solo cubrían sus partes íntimas, dejando al descubierto el resto de su cuerpo, pero con la llegada de los españoles, cambiaron su forma de vestir, pues comenzaron a inculcarles que no estaba bien andar desnudos y los incentivaron a vestir como ellos. Los hombres utilizan un faldón largo hasta los talones, con un estampado de rayas, cubren su cabeza con un gorro de plumas y también pintan sus rostros con rayas y puntos.
En cuanto a su economía, se dedican a la pesca y a la caza de animales en su territorio. Su dieta diaria se basa en el consumo del plátano y la yuca; para celebraciones tradicionales las cuales son propias de sus comunidades y costumbres, suelen consumir la carne de cerdo, gallina, vaca, guatuso y conejo. Sus platos más conocidos, son el ajiaco, el sancocho de sábalo, bocachico, gallina, costilla de rabo, entre otros. Las bebidas típicas son la chicha de maíz y de arroz, acompañada con la piña ácida, jugo de chontaduro y el aguardiente verde conocido como el viche.
También se dedican a la siembra de la yuca, el maíz, el plátano, la piña, los frijoles, caña de azúcar y recogen plantas comestibles que crecen naturalmente en la selva, para consumo diario y uso medicinal.
Por otro lado, se destacan en la elaboración de artesanías materializadas en carteras, bolsos tejidos, cucharas de palo, lanzas, bodoqueras, jarros, platos, ollas y figuras de animales hechas con barro. Una característica especial como artesanos es que el tiempo lunar, juega un papel importante en la elaboración de las artesanías, de ella depende la durabilidad de los objetos realizados ya que espiritualmente evocan el sentir cosmogónico de la cultura Awá.
